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viernes, 7 de mayo de 2010

Despedida

En ese último momento, el tomó sus manos, depositó un suave beso, mirándola a los ojos.
El instante concentraba todos los otros besos, los susurros, la pasión, la desmesura de aquel amor más poderoso que la razón.
Ahí se colocaba una despedida, de algo más allá del corazón. Ella sabía.
No había sido la aventura de un tiempo, era un final de una historia, breve en el presente, traída de otros tiempos, otros mundos para encontrarse aquí en su voz, bajo las estrellas, dando forma a sus caderas.
Lo quiso tanto, la echó tanto de menos.
Ahora, como una promesa cumplida, se tocan desde el iris, con infinita devoción.
Se aleja, le mira, sonríe, el presente se diluye.
Amor...Amor...Amor

jueves, 11 de junio de 2009

Diario


Busco en mi bolso mi posible tesoro. Disfruto este momento. Vuelvo a tocar tu piel tostada.
Abro tus páginas limpias, sin límites sin cuadrículas, unicamente la infinita libertad del blanco.
Dispuesto a entregarse al gesto de mi mano.
Vuelvo atrás en mi memoria, te pongo nombre. Te conviertes en mi refugio, querido Bruno, para contarte cada noche mi amor y mi lamento.
Busco en el silencio.
En el sonido de los tambores.
En el amor.
En el desamor.
En el color.
Aprendí a quererme frente al espejo.
Despues de la ducha, mientras acariciaba mi piel proporcionandole cuidados, leche de almendras dulces y manteca de karité.
Modelando mi cuerpo y mi alma, en el intento siempre.
Bruno, nos pasamos la vida anhelando a alguien que hable el mismo idioma. Ese lenguaje
auténtico, que sabe antes de tu saber, que observa, escucha, desea, y sobre todo ama.
Surgiendo esa profunda certeza buscada con esmero. Espacios densos que preceden a un nuevo sentir, amaneceres amables que despiertan los sentidos, y comienza a habitarte. El suspiro, se hace cómplice, libera. Inspiro...acuden las musas...creando.
El mejor diseño para tí.

martes, 20 de enero de 2009

PIEL


Necesitaba la envoltura del aire, como otras veces, encontrarse allí, en aquella playa salvaje.

La brisa fina, tenue, acariciaba deliciosamente su piel.

Disfrutaba esta sensación mecida por sus pensamientos sosegados por el cansancio y la falta de sueño.

Un frió repentino y extraño la obligó a cerrar la cremallera de su cazadora acolchada.

Paseó descalza por la orilla, el agua vino a besar respetuosamente sus pies

El cielo se tiñó de un gris denso, inquietante.

Las olas crecieron de forma violenta, no pudo evitarlo, corrió hacia atrás, totalmente mojada.

Escapaba secándose los ojos, cuando de pronto, se vio rodeada por un grupo de personas con aspecto de zombies, en su rostro, un gesto de odio infinito resbalaba por las esquinas de sus bocas.

Sacaban palabras de la mochila que cargaban en sus espaldas, palabras venenosas, sucias, raídas, estrechas apretadas, negras.

El pánico que debe sentir cualquier moribundo recorrió su columna, gritó aterrorizada.

Un desmayo la rescató, siendo devorada por el mar.

La arrastró hasta el centro de una cueva.

Desde el fondo del abismo vino a recuperar la conciencia, muerta de dolor.

Consiguió abrir los ojos después de incontables esfuerzos.

Observó que su cuerpo permanecía en el suelo de la cueva, cubierto de algas.

Se quedó dormida, en su sueño recordó como le habían clavado malas palabras, como dardos abrasivos en todo el cuerpo, estas se comían la piel.

Se quedó desnuda de piel, suplicó a todos los dioses morir, no quería vivir sin la piel que protege.

Solo conservaba la piel de sus párpados.

Pudo abrirlos de nuevo, lentamente, descubrió a otras personas que se movían en aquel espacio como ella sin piel.

Se aplicaban unos a otros compresas de algas en la zona del corazón. Algunos tenían una fina película que podría ser la futura piel.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Selva




Cuando me atrevo a Eliminar formato de la selecciónexplorarme.

como una inmensa y misteriosa selva.

Los sentidos atentos, el miedo acecha.

Los músculos tensos, el dolor emerge, la herida recuerda.

El aire no llega, duele tanto.

La emoción estancada, putrefacta, reclama aliento.

El paisaje denso, y la noche negra.

Espero siempre. Existe el momento para mí. Ahora lo sé.

Solo el poderoso deseo.

Me lleva.

A explorar.

Lágrimas,

resbalando la piel.

Como una bendición.

Creandome nueva. Puedo hacerlo. Gritando.

Liberando.


La intuición me guiará.

no vagaré sin rumbo.

Sabré ser.

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